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Milei redobló las críticas a Lula y se agravó la crisis diplomática con Brasil: reunión clave en Itamaraty
Por Sofía Rojas · lunes, 27 de julio de 2026
La relación entre Argentina y Brasil atraviesa su momento de mayor tensión desde que Javier Milei asumió la presidencia. El sábado 25 de julio, durante un acto de campaña en San Pablo en apoyo a la candidatura presidencial de Flávio Bolsonaro, el mandatario argentino llamó "ladrón" y "preso" al presidente brasileño Luiz Inácio Lula da Silva, y calificó como "basura pelada" —sin nombrarlo de manera directa— al ministro de la Corte Suprema de Brasil Alexandre de Moraes, a quien responsabilizó por impedirle visitar a su "amigo injustamente preso" Jair Bolsonaro.
La respuesta de Brasilia
El gobierno brasileño no tardó en reaccionar. El canciller Mauro Vieira recibió el domingo al embajador argentino en Brasilia, Daniel Raimondi, para transmitirle el "repudio" oficial y exigir explicaciones por los dichos de Milei. Como gesto de mayor gravedad diplomática, Brasil decidió llamar a consultas a su embajador en Buenos Aires, Julio Bitelli, un paso que suele reservarse para las crisis bilaterales más serias.
Consultado por la prensa sobre los señalamientos del presidente argentino, Lula optó por la ironía antes que por una respuesta frontal: "¿Quién es ese tipo?", respondió, en una frase que circuló rápidamente en los medios de ambos países.
Milei no dio marcha atrás
Lejos de moderar el tono, Milei ratificó sus declaraciones en una entrevista radial posterior y fue más allá al acusar al gobierno de Brasil de financiar una "campaña antiargentina". La escalada verbal complica el vínculo entre las dos principales economías del Mercosur justo cuando ambos gobiernos deben sostener una agenda bilateral de comercio e integración regional que requiere, al menos formalmente, canales de diálogo abiertos.
El episodio también reabre el debate sobre el estilo de política exterior de Milei, que desde el inicio de su gestión privilegió la afinidad ideológica por sobre la diplomacia tradicional, priorizando el vínculo con figuras como Jair Bolsonaro por encima de la relación institucional con el gobierno de turno en Brasilia. La decisión de Brasil de llamar a consultas a su embajador marca un punto de inflexión que obligará a ambas cancillerías a definir los próximos pasos en los días siguientes, en un contexto donde no hay, por el momento, señales de acercamiento.

